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¿Cómo hacer que mi hijo se siente a estudiar y se concentre?

cómo hacer que mi hijo estudie

Es posible que llegada cierta edad, tu hijo, que normalmente no ha tenido dificultades con los estudios, comience a presentar conductas evitativas frente al estudio.

En su proceso de crecimiento estas actitudes pueden ser naturales, van creciendo y conociendo otros mundos y comienzan a mostrar interés en otras muchas actividades distintas a las relacionadas con el colegio, así como interés en otros entornos distintos a la familia.

En muchas ocasiones en casa, cuando llega el momento de que el hijo/a tenga que ponerse a estudiar o hacer la tarea, surge una situación de conflicto entre la madre/padre y los niños.Existen distintas causas que pueden favorecer dicha situación:

  • Falta de motivación del menor por los estudios.
  • Dificultad para concentrarse, por lo que se aburre pronto y lo deja enseguida.
  • Mala actitud en clase por querer “ser aceptado” en un grupo social inadecuado.
  • Creencia de que el curso le supera, que va a suspender, por lo que: “¿para qué esforzarse?”
  • Falta de rutinas.
  • Baja autoestima.
  • Mala gestión emocional (por ejemplo, “he suspendido, no sirvo para nada, para el siguiente ya ni lo intento”)
  • Se distrae fácilmente en clase, le cuesta atender, por lo que no comprende las explicaciones y cuando llega a casa no sabe qué tiene que hacer ni cómo hacerlo.

Etc…

Los jóvenes agradecen que se tomen en consideración sus opiniones, ante un “no quiero estudiar” por parte del menor, es más funcional, una reacción tranquila y madura por parte del adulto, creando así un espacio para poder entablar una conversación en la que ambos puedan expresarse sin elevar la voz ni enfadarse, llevando los padres al menor hacia el mejor camino desde el entendimiento y no desde el conflicto.

Si al menor le contestamos desde una posición autoritaria, rígida y sin dar cabida al diálogo (cuando el niño normalmente no ha mostrado antes estas conductas y siempre ha ido progresando bien), el niño se sentirá incomprendido y enfadado, respondiendo con malas formas, probablemente sin poder regular sus emociones y comenzando así un nuevo conflicto en el hogar.

Es aconsejable explicarles que estudiar es un medio, no un fin. Para que les funcione y les interese lo que le estáis contando, primero lo más conveniente sería averiguar cuál es el fin que el menor quiere conseguir, a dónde quiere llegar o qué quiere ser de mayor (valorar sus perspectivas de futuro).

Si no lo sabe (muy probable), se ha de explicar que para en un futuro poder elegir todo lo que quiera, mínimo es recomendable que supere los estudios básicos, sin estos, el abanico de oportunidades se reduce considerablemente.

Los jóvenes si no ven la finalidad de lo que realizan, no le ven sentido por lo que pierden las ganas y el interés.

En este punto, el trabajo de los padres y las madres, que resultaría beneficioso para ellos, sería, entre otros, ayudarlos a entender cuál es la finalidad del estudio y las opciones que pueden tener en el futuro en función del esfuerzo; así como apoyarlos en sus decisiones, fomentar su autoestima, establecer rutinas de trabajo para evitar conflictos, ser modelos de responsabilidad, y sobre todo lograr ponerse en su punto de vista, desde ahí resulta más fácil tanto entenderlos como ayudarlos.

Es importante que sientan que cuentan con el apoyo tanto emocional como académico de sus padres/madres, esto crea las bases de la confianza en sí mismo que le ayudarán a enfrentarse de una manera funcional y exitosa a la resolución de problemas futuros.

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