Psicología Infantil Almería: Problemas Psicológicos en la Infancia

¿Tu hijo o hija tiene alguna dificultad emocional, conductual o de comunicación? ¿Tienes la sensación de que está pasando por un mal momento pero no se comunica contigo? ¿Notas ciertas conductas en él que te preocupan? ¿En ocasiones te sientes desbordado y no sabes cómo actuar con él? ¿Su comportamiento ha cambiado tanto que tienes la sensación de no reconocerlo a veces? ¿Te gustaría saber cómo intervenir de una manera eficaz que elimine o disminuya tales conductas?

En terapia, ayudo a tus hijos a mejorar la confianza en sí mismos y a recuperar su motivación y seguridad, de manera que puedan enfrentarse de nuevo a las situaciones difíciles de la vida y pueda reactivar su desarrollo personal.

Psicóloga Infantil en Almería

Alejandra Pérez de los Cobos Agüero

Psicóloga Infantil Almería

Psicología Infantil Almería: ¿Te preocupa alguno de estos comportamientos en tu hijo?

Problemas emocionales, conductuales o cognitivos:

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    • Se muestra triste o irritable

    • Cambios de estado de ánimo frecuente

    • No te mira a los ojos

    • Dolores de estómago, falta de control de esfínteres o dolores de cabeza

    • Comportamientos extraños

    • Exceso de tiempo con las nuevas tecnologías

    • No tiene amistades

    • No se quiere separar de la madre

    • Se enfada frecuentemente

    • Miedos sin motivo aparente y angustia

    • Aislamiento

    • Se muestra muy agitado, nervioso, inquieto, etc.

Existen muchas situaciones en las que los padres se muestran preocupados por la aparición determinados comportamientos disfuncionales o desadaptativos en sus hijos. Hay veces que los padres tienen  dudas sobre si ese comportamiento es típico de la etapa de desarrollo psicoevolutivo en la que se encuentra el menor o si por lo contrario está fuera de lo habitual, así como cuál sería la mejor forma de actuar con él para detener este tipo de conductas.

En terapia en primer lugar se explicará en qué etapa del desarrollo se encuentra el menor así como las conductas más habituales en dicha etapa. En segundo lugar realizaremos la valoración de tales comportamientos para poder realizar la intervención más adecuada con el menor, acompañado siempre de pautas a la familia para poder solventar dicha situación.

Juntos lograremos una mejora tanto del estado de ánimo y de la seguridad del menor, como de la gestión de sus emociones (tolerancia a la frustración, rabietas, enfado…). Conseguiremos una mejora de su autoestima, la cual se manifestará en un bienestar emocional. Al no existir las anteriores dificultades, mejorará la dinámica en el hogar, creándose espacios de comunicación, comprensión y respeto.

Dificultades para relacionarse:

Las habilidades sociales son el conjunto de conductas que aprendemos de forma natural desde la infancia, éstas nos sirven para comunicarnos y relacionarnos con las personas y con nuestro entorno. Por tanto, podemos entender el déficit de habilidades sociales como un mal aprendizaje de cómo hay que relacionarse con los demás  y con el entorno que nos rodea.

Existen una serie de síntomas que si son muy frecuentes, pueden indicar la falta de habilidades sociales en un niño:

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      • La timidez excesiva.
      • Gran falta de empatía hacia los demás.
      • Tendencia al aislamiento, individualismo o dificultad para cooperar con otras personas.
      • Baja autoestima, ya que el niño no confía en sus capacidades o cree valer poco.
      • Miedos e inseguridades muy acusadas, muy especialmente respecto al ámbito social.
      • Dificultades a la hora de controlar sus emociones, ya sean de euforia, tristeza o ira.
      • Dificultad para acatar reglas o esperar al su turno.
      • Sumisión frente a otros niños, al no saber defender sus propios derechos.
      • Agresividad respecto a otros niños, al no respetar los derechos ajenos.
      • Dificultades comunicativas a la hora de hablar con otros niños o adultos.

¿Cuáles son las consecuencias de un déficit en habilidades sociales?

      • Ansiedad ante situaciones que implican interacción social.
      • Baja autoestima.
      • Rechazo del grupo de iguales.
      • Sentimientos de ineficacia personal.
      • Dificultades para resolver conflictos.
      • Temor a la evaluación negativa.
      • Sentimientos de tristeza.
      • Estrés.

En terapia trabajaremos juntos para lograr una mayor confianza del menor en sí mismo, que le ayude a enfrentarse a diferentes situaciones sociales que le generan malestar. Por otro lado entrenaremos las habilidades que más conflicto le provoquen para que pueda extrapolarlas a situaciones reales. Con respecto a la familia, se les dotará de las herramientas necesarias para ayudar al menor a superar sus dificultades.

Problemas de Aprendizaje:

En muchos hogares cuando llega la hora de estudio surge un conflicto en casa, en ocasiones debido a la falta de motivación e interés por parte del menor y otras a la dificultad para atender o concentrarse. Por otro lado hay menores que dedican mucho tiempo al estudio pero este no es efectivo obteniendo normalmente bajos resultados.

Esto provoca en los padres un sentimiento de malestar e impotencia porque no saben cómo pueden ayudarlo.

Al no estar motivado, le cuesta trabajo concentrarse por lo que normalmente no obtiene los mejores resultados. Este bajo rendimiento académico supone una losa más en la problemática familiar.

Si esto se repite en el tiempo genera tanto en el menor como en la familia rechazo a todo lo relacionado con el ámbito educativo.

En terapia se trabajará el aumento de la motivación, encontrando los puntos fuertes del menor y potenciándolos. Se trabajará para encontrar el mejor método de estudio y con el que el menor se sienta más cómodo para así economizar recursos cognitivos y poder llegar a dedicar un menor tiempo de estudio pero más productivo y de mayor calidad. Se trabajará también cómo realizar una buena organización del estudio de manera que pueda abarcarlo todo, yendo tranquilo a los exámenes y sintiéndose más seguro de sí mismo.

También se proporcionarán pautas a la familia para que puedan ayudar de la manera más  efectiva al menor tanto en el ámbito personal como en el académico.

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¿Qué lograremos con la intervención?

      • Incremento en la seguridad del menor

      • Una mejora de sus aprendizajes escolares y académicos.

      • Una mejora del funcionamiento familiar: mejor comunicación, espacios, comprensión, respeto, etc.

      • Aprender a gestionar la rabia y la frustración

      • Una mejora de las habilidades sociales

      • Una mejora de los procesos atencionales

      • Mejorar la autoestima y de la autoimagen personal

      • Una mejor gestión de las emociones